La sensibilidad dental se produce cuando la dentina queda desprotegida por la encía, por el esmalte y por el cemento radicular, por tanto al perder su protección queda al descubierto provocando sensibilidad, tocan terminaciones nerviosas e incluso provocan dolor.

Las causas pueden estar en relación con el estilo de vida del paciente y los hábitos de higiene que estos tengan. Una dieta y bebidas muy ácidas provocan erosión o descalcificación, un motivo por los que se suele tener sensibilidad.

Tener úlcera, hernia de hiato, padecer o haber padecido bulimia o anorexia, en fin, cualquier trastorno o patología estomacal hacen que estos ácidos provoquen sensibilidad.

Un cepillado muy enérgico, con mucha fuerza sobre las encías hace que estas se retraigan quedando la raíz expuesta, lo mismo sobre los dientes hará que la dentina vaya desgastándose. Por eso es muy importante saber cómo cepillar los dientes. Cepillado suave, en círculos y siempre de la encía a final del diente. Recordar, los movimientos han de ser ligeros.

Una masticación fuerte o tener problemas de bruxismo también provocan sensibilidad y el motivo la fuerza que ejercemos al apretar hace que el diente se desgaste, por tanto de nuevo decir que la dentina queda expuesta.

Si el paciente tiene dolor y puede relacionar esa molestia o esa sensación que no cesa, con algunos de los ejemplos que os hemos mencionado claramente reconocible, debe de acudir al dentista.

Para tratar este problema de sensibilidad sería importante tomar unas medidas de prevención y complementar con un tratamiento adecuado tanto en clínica dental como en casa.

Empezaremos por reducir los alimentos y bebidas muy ácidos, un cepillado como hemos comentado correcto y ligero con una pasta específica poco abrasiva, también hay que evitar los palillos y en su lugar utilizar interdentales, a tener muy en cuenta el problema del bruxismo. Y para acabar, realizar un tratamiento con agentes desensibilizantes. Esperamos como siempre que os sirvan de mucho nuestros consejos.